ASIA/CHINA - En noviembre, se conmemora a los misioneros para impulsar la misión.

Bao Tou – Celebrar, agradecer y conmemorar a los misioneros que dejaron su tierra natal para dedicarse a la misión en China, hasta derramar su sangre, es una costumbre y tradición de la comunidad católica en China continental. Se realiza durante el mes de noviembre, dedicado a la conmemoración de los muertos, siendo una oportunidad para renovar el espíritu misionero del pueblo de Dios, comenzando por la gratitud a quienes han traído la semilla del Evangelio a China.
Este año, la conmemoración ha sido particularmente conmovedora en la comunidad de Er Shi Si Qing Di en Bao Tou, en Mongolia Interior. En una misa solemne celebrada en el cementerio católico de la aldea, la comunidad se reunió frente a la tumba de Mons. Alphonse Bermyn, C.I.C.M., Vicario apostólico del suroeste de Mongolia , y frente a la de otros misioneros belgas y holandeses, en su mayoría de la Congregación del Inmaculado Corazón de María , que descansan en la tierra misionera donde trabajaron.
De hecho, el 24 de junio pasado, solemnidad de San Juan Bautista, la comunidad celebró una Eucaristía frente a las tumbas de los misioneros recientemente restauradas, misioneros que aun recuerdan los fieles más ancianos. Más de 500 fieles junto con muchos sacerdotes, religiosos y con las Pequeñas Siervas del Inmaculado Corazón de María participaron en la liturgia presidida por Mons. Paul Meng Qing Lu, obispo de Hohhot . En su homilía, el Obispo instó a los fieles a "no olvidar nunca a los 84 misioneros del CICM y a los muchos otros que dieron su vida por nosotros, y que ahora interceden ante el Señor y protegen nuestro camino cristiano desde el cielo".
La comunidad de Er Shi Si Qing Di es una tierra fértil para la fe; el lugar fue sede del Vicariato Apostólico del suroeste de Mongolia. Contaba con catedral, parroquias, seminarios, un orfanato, un jardín de infancia, una escuela primaria, un hogar de ancianos y también un centro de formación misional. Incluso hoy es un destino de peregrinación para los católicos. Según el párroco P. Liu Jian Lin, "hace tres años, comenzamos a identificar las tumbas de los misioneros. Nos sentimos obligados a hacerlo. La cultura china y cristiana nos ha enseñado a no olvidar el pasado y a los antepasados. Para nosotros también es una forma de consolidar nuestra fe y renovar nuestro espíritu misionero. Además, nos importa mucho la memoria de los fieles ancianos, consideramos sus historias como una preciosa herencia de fe. Gracias a ello, hemos encontrado los restos de Mons. Alphonse Bermyn y otros misioneros belgas y holandeses, a quienes hoy podemos honrar y dar gracias”



Agenzia Fides
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