AMÉRICA/CHILE - En camino con la Virgen del Carmen, unidos para construir una sociedad más justa y solidaria

Santiago - “La precariedad y fragilidad a la que se añade la pandemia, nos obligan a todos, en especial a las autoridades, representantes y líderes de la sociedad, a dejar de lado los intereses personales y sectoriales para reanudar el diálogo, con acuerdos generosos. Somos un pueblo en movimiento, solo unidos podremos superar la injusticia y salir de esta crisis”. Es el mensaje del Comité Permanente de la Conferencia Episcopal Chilena para la solemnidad de la Virgen del Carmen, que se celebra el 16 de julio. Desde los albores de la nación, los padres fundadores le confiaron la vida de Chile y los chilenos. Según la tradición popular, que se transmite de generación en generación, cada año la fiesta se celebra solemnemente con una peregrinación al Santuario Nacional de Maipú, donde se reza y se celebra con alegría, bailes religiosos y fiesta en honor a la Virgen.

“El calendario civil marca como festivo el 16 de julio. Es el signo de la gratitud de un pueblo que se confía a la protección de la Santísima Virgen María, bajo el título de Nuestra Señora del Carmen, Madre y Reina de Chile, consoladora de los afligidos”, escriben los obispos que también destacan: “Este año ponemos nuestras oraciones, devoción popular y danzas religiosas a los pies de la Madre, junto con la enorme tristeza, dolor y preocupaciones de este tiempo de pandemia que estamos experimentando, encontrando consuelo y esperanza en ella”.

Muchos este año no podrán hacer la peregrinación a las iglesias y santuarios marianos para celebrar esta fiesta como de costumbre, “porque tenemos que cuidarnos unos a otros, pero tenemos plena certeza de sentirnos a salvo de su manto”, indica el mensaje. “La Virgen del Carmen nos abraza a todos y nos susurra que Jesús siempre está con nosotros y nunca nos abandona. Su mano maternal, dulce y siempre abierta, nos levanta y nos hace volver a su amado Hijo y encontrarlo en el hermano y hermana que sufren”.

Los obispos subrayan que María “nos anima a estar presentes, más que con palabras, a través de la presencia física o remota junto con aquellos que sufren. Empuja a nuestras comunidades y a todo un país a prestar una ayuda solidaria y una voz de esperanza a los más necesitados”. “Queremos ser, junto con la gran familia de quienes viven en Chile, constructores de una sociedad más justa, con una vida más austera y un mayor cuidado de los más frágiles y de toda la Creación”, concluye el mensaje. “Hoy experimentamos fuertemente nuestra debilidad y el sufrimiento de nuestros hermanos nos desgarra. Por ello, continuaremos haciendo lo que esté a nuestro alcance para estar cerca de aquellos que están solos y abandonados. Contigo, Virgen del Carmen, juntos en este viaje, hoy te confiamos lo que somos, lo que tenemos y lo que vivimos”.



Agenzia Fides
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