ÁFRICA/GHANA - Los jesuitas en África: recomenzar desde los jóvenes para dar un futuro próspero al continente

Accra - Recomenzar desde los jóvenes para construir un futuro de paz en África. Confiar en sus energías para transformar el continente en un lugar mejor. Este es el sentido de un encuentro virtual, el primero de una larga serie, organizado en línea por el Instituto Jesuit Arrupe en Ghana y en el que han participado cientos de muchachos de varios países entre los cuales Kenia, Sudán del Sur, Uganda, Congo, Ghana, Zimbabwe. El título evocador de la primera web-conference fue: “La juventud africana propagadora de semillas de paz” y la condujo el padre Augostine Edan Ekeno, jesuita keniata que trabaja en Rumbek, Sudán del Sur. Hablando con la Agencia Fides, el padre Ekeno explica así la génesis de la iniciativa y sus desarrollos futuros: “En el primer encuentro del domingo 19 de julio se conectaron más de 200 muchachos de muchas partes del continente, alguien nos ha seguido también desde Europa. Inmediatamente después, se han constituido grupos de trabajo que se reunirán en los centros sociales de los jesuitas, repartidos por varias naciones de África, para promover acciones y volver a conectarse para las próximas reuniones. En África, más de la mitad de la población tiene menos de 25 años: los niños son un recurso valioso y, sin embargo, o bien son olvidados y considerados un problema o son explotados por los señores de la guerra y de la violencia para sus sucios intereses. No olvidemos lo extendido que está el fenómeno de los niños soldados, o el reclutamiento de niños pobres, fácilmente manipulables para actos de terrorismo o para crear tensiones. Por el contrario, sabemos que su enorme presencia puede ser un poderoso instrumento de paz y por eso nos proponemos implicarlos transformándolos en verdaderos operadores y protagonistas de reconciliación y desarrollo en sus contextos”.
En varias naciones a las que pertenecen los jóvenes implicados en el primer encuentro - observa el Jesuita - se registran graves crisis o situaciones de verdadero conflicto. Los individuos aprenden desde niños, a oponerse y crecen con el mito de la confrontación o de la guerra: “Muchos jóvenes se encuentran con un rifle en la mano o son utilizados para crear caos - como en Kenia en los períodos pre y post electoral o en Sudán del Sur o en otras zonas - por un puñado de dinero, pero ni siquiera saben para qué o quién luchan. Algunos se sienten rivales de otros, pero no saben por qué, son gravemente manipulados por los enemigos de la paz. En realidad, si son acompañados y formados, liberan un gran potencial de paz. Nosotros ponemos en la base de nuestros encuentros la cultura del encuentro y favorecemos conversaciones apacibles que ayudan a intercambiar experiencias. Son espacios para involucrar a los chicos y compartir sus problemas. Esperamos multiplicar este tipo de encuentros en todos nuestros centros de todo el continente, utilizar las pequeñas comunidades o las parroquias para fomentar una nueva educación cívica y un protagonismo positivo de los jóvenes”.
Es urgente invertir la cultura del odio social, tribal, étnico, desenmascarando su inconsistencia y su profunda falta de fundamento: según el padre Augustine la articulación para cambiar el rostro de África pasa por este camino. “Hay lugares en los que uno crece pensando que los demás son siempre un peligro para su propia supervivencia. Y cuando, por problemas relacionados con hambrunas, guerras, falta de trabajo, la población se encuentra en grave dificultad, más que buscar alternativas se piensa en encontrar chivos expiatorios, un enemigo.
Por eso estamos creando condiciones para favorecer alternativas laborales, métodos de cultivo de la tierra allí donde ya no es posible ocuparse del ganado, por ejemplo, y ayudar a los jóvenes a ser empleados en actividades que crean el propio bien y del propio país”.
Ya en los próximos días tendrá lugar una segunda reunión mientras se ensancha el círculo de los chicos implicados. “Todos se han tomado la iniciativa muy en serio y se están organizando para crear una agenda que debe dirigirse a la política. Los jesuitas nos ponemos a su lado para guiarlos y acompañarlos. Durante la conversación que acaba de tener lugar, se planteó el gravísimo problema de la proliferación de las armas; todos los jóvenes estaban de acuerdo en que, en las diferentes sociedades y naciones, hay demasiadas armas de todo tipo. Nuestro objetivo, entonces, deberá ser implicar a los gobiernos y pedir nuevas políticas para reducirlas. Mientras tanto, aspiramos a ampliar nuestra red. Estoy seguro de que ya en el próximo encuentro abierto a todos - el 25 de julio - daremos más pasos adelante”.



Agenzia Fides
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