ASIA/CAMBOYA - Respuesta al Covid-19: Obispo y sacerdotes cercanos a la gente de las aldeas con creatividad

Phnom Penh - "Nuestro corazón está volcado y encomendado a Nuestra Señora de la Sonrisa, en medio de los arrozales de Camboya, mientras que todas las actividades se han detenido debido a la propagación del coronavirus”, así lo declara a la Agencia Fides Mons. Olivier Schmitthaeusler, vicario apostólico de Phnom Penh, explicando cómo la Iglesia en Camboya está respondiendo a la emergencia.
Desde el 17 de marzo del 2020, el Ministerio de Salud ha prohibido las reuniones y actividades religiosas y las escuelas han cerrado hasta nuevo aviso.
“La Iglesia Católica en este contexto ha tratado de organizarse de manera creativa y proactiva. Todas las reuniones en nuestras comunidades: misas, oraciones comunes, reuniones, seminarios están suspendidas y todas nuestras escuelas están cerradas, pero el Vicariato Apostólico de Phnom Penh se ha activado de inmediato para tratar de continuar el servicio pastoral", informa.
El obispo estableció un "grupo de trabajo Covid-19" especial el 19 de marzo con representantes de los sectores pastorales y de las oficinas diocesanas. "Desde el domingo 22 de marzo, comenzamos a celebrar una misa y un rosario 'en vivo' diariamente en las redes sociales de Facebook y Youtube. Nuestro servicio de comunicaciones sociales católicas está disponible las 24 horas del día para permitir que todos permanezcan en comunión, ya que la Eucaristía puede reunir físicamente solo 3 o 4 fieles", comenta.
Además, continúa el Vicario: “he pedido a cada sacerdote que se establezca en una comunidad del Vicariato para celebrar en estos lugares, sin la presencia de fieles evidentemente, pero esta presencia es preciosa y es una señal de cercanía concreta a los más humildes en las aldeas". El mismo obispo no reside en el episcopado, sino que se ha mudado temporalmente a la parroquia de Nuestra Señora de la Sonrisa, a 90 kilómetros de Phnom Penh: "Allí fui sacerdote durante 10 años, es la comunidad camboyana más grande en el Vicariato, así como la mayoría de los programas de educación y desarrollo. Desde allí celebré el Triduo Pascual, transmitido con los pocos medios disponibles en medio de los arrozales, pero retransmitido desde Phnom Penh de manera profesional por nuestro servicio de comunicación".
Mientras tanto, agrega el Vicario, "nuestras escuelas católicas han organizado cursos de e-learning y siguen a nuestros estudiantes desde la escuela primaria hasta la secundaria. El Instituto Saint Paul ha comenzado un programa completo de educación a distancia para nuestros estudiantes. Se ha establecido la formación online para maestros de jardín de infancia".
El sector de la caridad es muy activo: "Nuestra Alianza para la Caridad y el Desarrollo, que reúne a ONG católicas, congregaciones religiosas que trabajan en diferentes áreas de la sociedad, oficinas y organismos comprometidos en particular en los campos de la salud, la educación y el servicio social católico están trabajando activamente y se están preparando para el post-covid 19. Estamos distribuyendo alimentos, desinfectantes y mascarillas para los más pobres. La emergencia Covid-19 dejará repercusiones duraderas en los más vulnerables: perdida de trabajo, alza de las deudas, actividades económicas cerradas: a través de nuestros servicios sociales y nuestras ONG, podremos ayudar a nuestro prójimo, en nombre de Jesucristo resucitado".
El Obispo ha dirigido un pensamiento especial a "70 catecúmenos que deberían haber recibido el sacramento del bautismo en la noche de Pascua. Para que se mantengan firmes en la fe en este tiempo de prueba. Esperamos que, si Dios quiere, el domingo de Pentecostés, 31 de mayo de 2020, podamos reunirlos y bautizarlos en la alegría del Espíritu Santo".



Agenzia Fides
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