ÁFRICA/UGANDA - Covid-19: la contención funciona, pero el daño a la economía es grave

Gulu - El virus aún no ha llegado a Gulu. Pero en el Hospital St Mary's Lacor, ya está todo listo. Los pacientes no graves han sido enviados a casa. El departamento de Medicina ha sido equipado para los contagiados por Covid-19. Se han establecido una docena de camas de cuidados intensivos, con cinco ventiladores . “En Uganda – explica a Fides Cristina Reverzani, médico voluntario que trabaja en el departamento de obstetricia y ginecología del hospital católico, propiedad de la diócesis -, la epidemia de coronavirus se ha tomado muy en serio. El primer caso se registró el 22 de marzo y se bloquearon las fronteras, se cerraron escuelas y lugares de culto. Tres días después se detuvo el transporte público y privado, y se proclamó el cierre del mercado. La aplicación de la ley ha sido muy severa. Demasiado, tanto es así que el presidente Yoweri Museveni ha intervenido para pedir más clemencia".
Las medidas parecen haber funcionado. Actualmente no hay más de sesenta casos y ninguna muerte. "La mayoría de estos casos - continúa la médico -, son personas que han sido infectadas en el extranjero y trajeron el virus de regreso a Uganda. Hay que decir que algunos factores parecen preservar a la población del coronavirus. La población es muy joven , las vacunas contra la tuberculosis y el clima templado parecen representar barreras naturales para el contagio. Nada está científicamente probado, pero los test que se hacen regularmente a los ugandeses son prácticamente todos negativos".
La población del norte de Uganda está asustada, todavía recuerda la devastadora epidemia de ébola que azotó la región a principios de la década de 2000. "El recuerdo de esa epidemia está muy vivo - continúa la médico -. La población Acholi que vive en esta zona ha realizado un antiguo ritual para expulsar el virus, algo que no se hacía desde la época del ébola".
Si el contagio no parece extenderse mucho, el virus sigue causando un enorme daño económico. "El bloqueo –explica Elio Croce, un misionero comboniano que trabaja en Uganda desde la década de 1970 a favor de los huérfanos, los enfermos, los discapacitados, los niños soldados, las víctimas del SIDA y el ébola– ha detenido el libre movimiento y esto perjudica enormemente a las personas pobres que se gana la vida día a día. Los agricultores no pueden vender sus productos. Y no tienen nada que llevar a casa. Los niños no van a la escuela y los padres y las madres se ven obligados a dar de comer a otras bocas. Para muchas familias la situación se está volviendo difícil".
El bloqueo debería terminar el 5 de mayo: “Debemos resistir hasta entonces - concluye el hermano Elio - luego esperamos que haya una apertura que permita una recuperación de la vida si no a niveles normales, al menos para permitir que las personas pobres obtengan el mínimo necesario".




Agenzia Fides
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