ASIA - Un llamamiento de los obispos asiáticos a la tregua global, en tiempos de pandemia

Yangon - Los obispos de Asia se unen al llamamiento del Secretario General de las Naciones Unidas, António Guterres, y del Santo Padre Francisco, de un alto el fuego global ante la amenaza sin precedentes de la pandemia de coronavirus: dice, en un mensaje enviado a Fides, el cardenal Charles Maung Bo, arzobispo de Yangon y presidente de la Federación de Conferencias Episcopales de Asia , pidiendo "el fin de las hostilidades en todo el mundo". Si no se deja de combatir en todo el mundo, dice el texto, "el sufrimiento de muchos se prolongará y la curación se retrasará indefinidamente”.
“Todo el planeta está en crisis. Las consecuencias de la pandemia son catastróficas para la salud pública y la vida social y económica. Si realmente queremos que Myanmar emerja como un pueblo unido, pacífico y próspero, ahora es el momento de tomar una decisión rápida, para una acción sabia, coherente y orientada hacia el futuro. No es el momento de intensificar el conflicto, sino de poner fin a la enfermedad de la guerra que está devastando nuestro mundo”, dice el Cardenal.
El mensaje retoma las palabras pronunciadas por el Papa Francisco quien, visitando Myanmar en 2017, recordó que "los conflictos no se resuelven mediante la guerra y el antagonismo, y las diferencias deben superarse mediante el diálogo y una búsqueda constructiva de la paz".
Refiriéndose a Myanmar, el arzobispo de Yangon afirma que "los líderes de grupos étnicos y nacionales de Myanmar pueden elegir un camino que busque confianza y cooperación para el bien de todos y, por lo tanto, que una a la nación", pero señala que "las continuas e incluso intensificadas operaciones militares, desde cualquier lugar, contradicen todas las iniciativas. Los civiles están en peligro, también debido a los bombardeos supuestamente dirigidos a objetivos militares. La economía está sometida a graves tensiones y se teme el contagio en los campos los refugiados algo que amenazaría seriamente a las poblaciones circundantes".
“La furia del virus ilustra la locura de la guerra", confirma el cardenal, citando a António Guterres y accediendo a lanzar un llamamiento para "detener los conflictos armados y centrarse en la verdadera lucha por nuestras vidas". El mensaje recuerda y elogia a las naciones que, en varias partes del mundo, han respondido positivamente a este llamado, como en Camerún, Filipinas, Yemen y Siria, e insta a todos los grupos armados a abandonar sus armas y armarse con la sinceridad y la verdad", tomando "el camino más difícil para superar las diferencias cara a cara con coraje e inteligencia".
Las reuniones de la organización “Religions for Peace”, en la que participa el Cardenal - concluye el texto - "han demostrado que un diálogo coordinado entre todas las partes es posible y fructífero". El texto termina ofreciendo la disponibilidad "para alentar y mediar en un camino nuevo y oportuno de diálogo entre las diferentes partes en conflicto, en todo el mundo".

Agenzia Fides
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