ASIA/LÍBANO - Las trabajadoras domésticas etíopes, víctimas del Covid-19 y de la crisis económica

Beirut - Son mujeres que han perdido todo: casa, trabajo, salario. Sin saber a dónde ir, se han acampado frente a su consulado en Beirut, Líbano. Las trabajadoras domésticas etíopes son víctimas del Coronavirus y la crisis económica. Viajaron al país de los cedros para encontrar trabajo, pero ahora se encuentran sin nada: han sido despedidas, pero no pueden regresar a casa porque el aeropuerto de Beirut está cerrado y el papeleo para el regreso es largo y complejo.
El de las trabajadoras domésticas africanas es un fenómeno complejo que a menudo raya la explotación. No existen tutelas para estas trabajadoras inmigrantes. La mayoría de los empleadores les dan trabajo a través de la “kafala”. Se trata de un sistema de “patrocinio” que requiere que un empleador pague un depósito de mil dólares al Banco Central, cubra los gastos de transporte y visa y actúe como garante del Estado libanés durante todo el período del permanencia del trabajador en el país. El trabajador no puede elegir cambiar de trabajo o rescindir el contrato sin un permiso explícito por escrito del empleador y no sin incurrir en sanciones o procedimientos penales. Casi siempre el “patrocinador” se queda el pasaporte y el permiso de residencia de la persona que contrata, aunque esto está prohibido por la ley en el Líbano.
Las condiciones de vida de las 200.000 trabajadores domésticas extranjeras son muy difíciles. Entre ellas, la tasa de suicidios, abuso sexual, violencia física y verbal, privación de alimentos y atención médica es muy alta. Cáritas Líbano y CELIM, una ONG italiana laica de inspiración cristiana, han creado un camino que incluye la acogida de mujeres etíopes en refugios protegidos y promueve el retorno a casa y la reintegración, a través del trabajo, en Etiopía.
“El Covid-19 - explica Antonio Buzzelli de CELIM a la Agencia Fides – ha empeorado una situación ya delicada. Las familias, que sufren la crisis impuesta por el coronavirus y la crisis económica que ya estaba en curso antes de la pandemia, han despedido a muchas domésticas. Estas mujeres se han encontrado sin nada”. Así, muchas de ellas han buscado refugio ante el consulado etíope. Los diplomáticos de Addis Abeba alojaron han acogido a unas ochenta de ellas en alojamientos dentro de la oficina diplomática. Por su parte, Caritas Líbano, concluye Buzzelli, se ha comprometido a transferir algunas de ellas a los refugios que administra. “Los tiempos necesarios para regresar a casa seguirá siendo largo. El Covid-19 ha ralentizado todo. El aeropuerto de Beirut está cerrado y los procedimientos de repatriación son particularmente complejos. La asistencia de los diplomáticos etíopes es importante, pero estamos tratando de ofrecer apoyo acogiendo a las mujeres a lugares más acogedores con mejores servicios. Estamos tratando de permanecer a su lado y, lo antes posible, organizaremos vuelos de regreso a Etiopía”.



Agenzia Fides
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