ÁFRICA/MALÍ - Crisis humanitaria: las personas huyen debido a la falta de agua, la sequía y la desnutrición

Agenzia Fides Bamako - En el norte de Malí la crisis humanitaria está empeorando. Así lo denuncia un informe publicado por “Lvia”, una ONG italiana de inspiración cristiana, enviado a la Agencia Fides. “La gente sigue huyendo”, explica Ousmane Ag Hamatou, tuareg, coordinador de las actividades de “Livia” en Malí. “Según los datos que hemos recogido, 144.000 malienses son actualmente refugiados en Níger, Mauritania y Burkina Faso. A estos se suman 52.000 desplazados que han buscado seguridad en el sur del país. Como ONG estamos trabajando para crear las condiciones óptimas que estas personas vuelvan a casa”. La ONG logró traer de regreso a 200 familias, otorgándoles ayuda para comenzar nuevamente una actividad económica.

En la región de Gao, el agua también es un problema. El Níger es el curso de agua más grande que hasta ahora ha alimentado los pozos utilizados por la población local. Sin embargo, los combates han destruido muchos de estos pozos que estaban tan abandonados. De esta forma solo el 28% de la población tiene acceso a fuentes de agua segura, menos de una de cada tres personas. “Lvia, -asegura Ousmane Ag Hamatou-, ha se ha unido a Echo y a Minusma , para la gestión y la rehabilitación de 124 puntos de agua con los que 85.000 personas tendrán la oportunidad de acceder a agua de buena calidad”.

Además del agua, también falta comida. Actualmente hay 274.000 niños gravemente desnutridos y 582.000 niños afectados por desnutrición moderada. La tasa de desnutrición aguda severa está por encima del 10%, muy por encima de los límites. La escasez tenderá a empeorar en los próximos meses. Según las previsiones, de junio a agosto, más de 4.3 millones de personas tendrán que enfrentar escasez de alimentos debido a la escasez de cultivos. “Vivimos una situación de grave emergencia”, concluye Ousmane Ag Hamatou. “En la región de Gao, así como en todo el Sahel, las crisis se producen por la sequía y las escasas cosechas. Para enfrentar esta situación, apoyamos a los agricultores y pastores para evitar que se endeuden y se vean obligados a vender animales o enviar a jóvenes a trabajar en la ciudad o en el extranjero”.

Desde 1986, Lvia ha estado presente en el área de Gao, una región que siempre ha sido inestable debido a las reivindicaciones de la población tuareg. Entre 2012 y 2013, la ONG se vio obligada a abandonar la zona debido al recrudecimiento de los combates entre el ejército y los rebeldes. En 2014 retomaron sus proyectos. Hoy es una de las pocas ONG que todavía trabaja en el Norte, en condiciones muy difíciles.

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