ASIA/TAYIKISTÁN - La comunidad católica a en primera línea para limitar la propagación del Covid-19

Dushanbe - Con un proyecto que involucrará a 6 mil habitantes de la ciudad de Qubodiyon y a 12 mil personas - entre reclusos y guardias penitenciarios - en la penitenciaría del mismo distrito, la Iglesia tayika ha activado un nuevo presidio contra la propagación del Covid-19.
Las actividades de asistencia y prevención –como sabemos gracias a una nota enviada a la Agencia Fides – se llevarán a cabo gracias a la acción puesta en marcha por Caritas Tayikistán en colaboración con Caritas Luxemburgo. El personal médico ya presente en el lugar, coordinará a los voluntarios en acciones encaminadas a "fortalecer las unidades de salud para prevenir y controlar la epidemia". El proyecto tiene como objetivo “reducir la propagación de los contagios y acelerar la capacidad diagnóstica y terapéutica”, se lee en la nota.
Caritas Tayikistán también proporcionará equipos especializados para el tratamiento de enfermedades respiratorias infecciosas, así como medios de protección individual, desinfectantes, ventilación para los entornos hospitalarios, termómetros y medicamentos: “Nuestro objetivo es fortalecer la conciencia sobre cómo evitar el contagio. Para ello, se han elaborado materiales de comunicación y cursos de formación para los presos y el personal penitenciario”, se lee en el comunicado enviado a Fides.
Desde el comienzo de la emergencia del Coronavirus, la Iglesia Católica en Tayikistán, a través de su brazo asistencial-operativo que es la Caritas local, ha tomado medidas para garantizar un servicio de distribución de mascarillas y desinfectantes de manos a las personas sin hogar en la capital Dushanbe. El servicio de atención a las personas sin hogar ya se había iniciado antes de la pandemia, pero se ha intensificado con el avance de los contagios, especialmente entre los más pobres, que representan una gran parte de la sociedad. Según una encuesta realizada en abril de 2020 por el Banco Asiático de Desarrollo, de hecho, en todo el país, que tiene 9 millones de habitantes, el 27,4% de la población vive por debajo del umbral nacional de pobreza.
El trabajo de la Iglesia se dirige precisamente a este segmento de la población, aunque también trabaja en otros frentes: desde hace algunos años, siempre a través del trabajo de Caritas, ha lanzado una importante iniciativa para mejorar el sistema de distribución de agua en el distrito de Jomi, una zona al oeste del país, donde las condiciones de la red de agua representan una emergencia para la población. Además, se brinda asistencia a personas con discapacidades, mientras que un proyecto llamado “Supervisión para el éxito” permite a los ancianos enseñar oficios a chicos huérfanos.
La Iglesia tayika es una pequeña comunidad religiosa en un contexto social al 98% musulmán: los fieles son actualmente alrededor de un centenar, distribuidos entre las dos parroquias de Dushambe y Qurǧonteppa. La presencia católica en Tayikistán data de la década de 1970: los primeros fieles eran en su mayoría alemanes de Rusia, Ucrania y Lituania, deportados al país en la época de la Unión Soviética. Debido al régimen comunista, las comunidades de Tayikistán estuvieron completamente aisladas de la Iglesia universal durante años. El Papa Juan Pablo II, para estructurar la presencia católica local, estableció la Missio sui iuris, el 29 de septiembre de 1997. En este contexto, las acciones caritativas fueron iniciadas ya en 1983 por pequeños grupos, que se fusionaron oficialmente en Caritas a partir de 2004.



Agenzia Fides
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