ASIA - Los obispos de Asia: vivir con esperanza en tiempos de pandemia

Bangkok - Las comunidades católicas repartidas por Asia están llamadas a “vivir con esperanza en tiempos de pandemia”: así lo afirma un mensaje emitido por la Federación de Conferencias Episcopales de Asia , que acoge a 19 Iglesias como miembros efectivos y otras 8 iglesias asociadas. En el mensaje, enviado a la Agencia Fides, se señala que “el Covid-19 desafía la forma de vivir, trabajar y celebrar de todos. Afecta a todos porque están en juego los sistemas de salud pública. Muchas personas pierden su trabajo, se quedan desempleadas y el hambre aumenta. Ante esta realidad, todos estamos llamados a vivir la resiliencia a pesar de los tiempos difíciles que tenemos que atravesar”. “Animamos a todos a vivir este tiempo de forma fructífera, generosa y con esperanza. Mirémonos unos a otros”, reza el mensaje, firmado, en nombre de todos los miembros de la Federación, por el presidente de la FABC, el cardenal Chales Maung. Bo, arzobispo de Yangon.
“La mayoría de los países de Asia ahora están sujetos a restricciones. Las escuelas están cerradas, las fábricas están cerradas, los mercados se están quedando sin existencias, los viajes están prohibidos. Sin embargo, como una increíble locura, los conflictos continúan. Los comandantes militares, como si creyeran que sus armas son más poderosas que este virus, continúan desplegando a sus soldados, poniendo continuamente en peligro a la población civil y arriesgando una explosión de contagio entre los pueblos de sus naciones”, se lee en el texto.
“Asia ha experimentado muchos conflictos, guerras y crisis interminables: el tsunami, el ciclón Nargis y los frecuentes y devastadores tifones. Sabemos que cada crisis nos ha cambiado. Esta vez todos los países del mundo se ven afectados. Dejará nuestro mundo profundamente cambiado. La política cambiará. Las relaciones internacionales serán diferentes”, continúa el mensaje.
Los obispos asiáticos señalan que, en la crisis actual, las personas muestran un apego a sus comunidades y persisten en mantener las relaciones, la empatía y la solidaridad, observando la “responsabilidad colectiva para hacer frente a los desafíos compartidos”, especialmente en beneficio de los pobres y más vulnerables.
Los obispos señalan, dirigiéndose a los gobiernos: “La construcción de una nación comienza con la escucha y el acompañamiento de las personas que se encuentran en los márgenes de la sociedad. Los pobres sufrirán desproporcionadamente en esta crisis, los habitantes de los barrios marginales, los jornaleros, los trabajadores migrantes. Las personas marginadas de la sociedad han sido descuidadas durante mucho tiempo. Ahora tenemos que afrontar un cambio de época caracterizado por el miedo, la xenofobia y el racismo”. Por tanto, es necesario un esfuerzo solidario y la construcción de sociedades y economías inclusivas, “que tengan un lugar para todos, que pongan a las personas en primer lugar, y que se basen en el bien común”.
“Este es un momento de paciencia, energía e inteligencia. La paciencia se aprende practicándola. Este es el momento de organizar sabiamente nuestras vidas y energías; es el momento de expandir nuestra imaginación e inteligencia; para aprender nuevas formas y prepararnos para un mundo nuevo. Es hora de darnos cuenta de cómo dependemos unos de otros y de aprender a trabajar de forma colectiva y cooperativa, compartiendo responsabilidades y apreciando la solidaridad. Sobre todo, es el momento de dejar a un lado el odio y las armas y enfrentarnos al enemigo común que ataca a toda la humanidad”, se lee en el texto.
La pandemia, dice la FABC, “nos ofrece tiempo para animarnos unos a otros, un tiempo para la solidaridad con las personas vulnerables. Un tiempo para orar para entender lo que está sucediendo en nuestro mundo. Usemos este tiempo de manera creativa, siendo generosos los unos con los otros”. “En toda Asia, muchas personas ahora están heridas, física, emocional, financiera y espiritualmente. Con su respuesta a la pandemia, la Iglesia Católica se une al movimiento de caridad. Este es el momento de llevar la bondad, la misericordia y el amor de Dios a nuestro mundo”, afirman.
El mensaje termina con una exhortación a los bautizados en el continente. “Sed proactivos. Aprovechad este tiempo para encontrar y vivir relaciones para el futuro. Imaginad, rezad y preparaos para un mundo que está cambiando. El Covid-19 es una puerta, un momento de ruptura entre lo viejo y lo nuevo, desde un mundo donde pocos son los privilegiados, a un mundo donde la dignidad de todo ser humano sea reconocida”.



Agenzia Fides
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