VATICANO - Asamblea OMP: La comunicación en las redes exige de todos una auténtica conversión

Agenzia Fides Sacrofano – Pauline Jaricot fundadora de la Obra de la Propagación de la Fe, puede ser considerada como la pionera de las redes, porque comprendió con tan solo 19 años “que uno de los grandes problemas que vivían los misioneros en los países de misión eran las limitaciones económicas... Ella sabía que no hay nada más poderoso que la fuerza generada por redes de personas unidas por un mismo ideal... Había comprendido simplemente la fuerza de las redes sociales. Dio vida a la primera red social mundial”. Así lo ha expresado el dr. Jesus Colina, presidente y director editorial di Aleteia, durante su conferencia titulada: “Revolución digital Desafíos y oportunidades para la animación misionera” y dirigida a la Asamblea General de las OMP, que comenzó ayer sus trabajos en la Fraterna Domus de Sacrofano, en Roma .
El dr. Colina interpelando a los presentes sobre qué haría hoy Pauline en la era de Facebook, Instagram, WhatsApp, la web... ha respondido que “Su capacidad para crear redes se vería potenciada de manera explosiva”. A continuación ha presentado algunos datos significativos sobre el uso de Internet y de las redes sociales al igual que las implicaciones antropológicas de las mismas afirmando que “nos encontramos ante un impacto antropológico inmenso” por lo que es necesario preguntarse “¿Cómo afecta esto a la obra misionera de la Iglesia?”.
Colina ha hablado sobre la filter bubble que podría conducir al riesgo de que los algoritmos dejen a Dios fuera de la vida de las personas llamado la atención sobre “¿Cómo hacer a Dios presente en la red? ¿Cómo despertar el compromiso misionero?".
“Con frecuencia, nos encontramos con bautizados que reconocen que les gustaría compartir su fe, pero confiesan que no saben cómo hacerlo”, ha afirmado Colina. Estas personas pueden convertirse en misioneros a través de las redes “si alguien les ayuda: si se les presentan contenidos interesantes, fáciles de compartir”.
“La comunicación en las redes – ha proseguido - exige de todos una auténtica conversión, que en nuestro caso podríamos llamar pastoral o misionera. Con frecuencia, corremos el riesgo de pensar que porque anunciamos la Verdad todos deben escucharnos. Pero no es así. En las redes, no existen este tipo de argumentos” ha dicho explicando después las tres acciones necesarias para esta conversión: Escuchar, es decir el “social listening” para saber cuáles son las búsquedas más realizadas, los argumentos más compartidos en red; Salir al encuentro, es decir interceptar por el camino de la vida en las redes a las personas que necesitan que alguien les hable de Dios y Acompañar referido al tiempo que dedicamos a las personas.
Haciendo referencia a la Encíclica misionera “Redemptoris Missio” ha dicho: “Es realmente curioso, casi profético, que el pasaje más importante y luminoso de todo el magisterio pontificio sobre la comunicación en redes haya quedado expresado en esta Encíclica” en la que se afirma: “El trabajo en estos medios, no tiene solamente el objetivo de multiplicar el anuncio... No basta, pues, usarlos para difundir el mensaje cristiano y el Magisterio de la Iglesia, sino que conviene integrar el mensaje mismo en esta «nueva cultura» creada por la comunicación moderna". Recordando que "Benedicto XVI vivió coherentemente este legado", ha subrayado como el Papa Francisco ha pedido en numerosas ocasiones a la Iglesia “ser compañera del camino de la vida de las personas a las que alcanza a través de los propios medios de comunicación”.
Por último el dr. Colina ha recordado como en el pasado, las Obras Misionales Pontificias han sido ejemplo de cómo es posible utilizar la comunicación para despertar el compromiso misionero, citando ejemplos como las cartas de Pauline, las producciones realizadas por los misioneros, que hoy constituyen los primeros testimonios audiovisuales de pueblos enteros o las revistas misioneras. Pero “la revolución digital a la que hemos asistido en las últimas décadas, parece habernos pillado a todos por sorpresa. Hemos seguido confiando en los medios tradicionales de sensibilización y de recaudación. Hemos quedado quizá al margen de la revolución digital. En este sentido, podemos decir sin temor a equivocarnos que las Obras Misionales Pontificias se encuentran en un momento histórico: ¿tendrán la creatividad pastoral para renovarse en la era digital? ¿Permitirán que Dios y la misión sigan siendo relevantes en la vida de millones de personas?”.
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