ASIA/IRAK - Patriarca Sako: La visita de Macron a Mosul podría alimentar malentendidos

Bagdad – “La cumbre internacional celebrada en Bagdad con la participación del presidente francés fue un evento importante, una importante señal de apoyo a Irak y a su camino para recuperar la estabilidad. Pero luego, otros momentos de la visita de Emmanuel Macron a Irak, y especialmente su viaje a Mosul, estuvieron marcados por gestos y palabras que a muchos iraquíes les parecieron inadecuados y que podrían alimentar malentendidos”. Son las palabras del cardenal iraquí Louis Raphael Sako, patriarca de la Iglesia caldea, sobre la visita del jefe del Elíseo a Irak.

En conversación con la Agencia Fides, el Patriarca se centra en los aspectos generales y particulares que le llevan a definir la visita de Macron como una “visita apresurada y mal preparada”.

En primer lugar, el cardenal Sako advierte sobre el manido cliché de las visitas de líderes occidentales a zonas de crisis presentándose como posibles “solucionadores” de los conflictos y las situaciones enquistadas: “Hemos visto a muchos políticos y militares occidentales en 'misiones' en Oriente Medio y hemos visto tantas promesas de ayuda que, al final, se han quedado en palabrería o ni siquiera en eso. Pensemos en lo que ha sucedido en Afganistán. Pensemos en las muchas promesas hechas recientemente al Líbano, que sigue bregando con una crisis muy grave. La realidad es que los países occidentales no pueden hacer nada, sobre todo, ahora que están todos ocupados resolviendo sus problemas económicos y concentrando sus recursos en la lucha contra la pandemia”.

El error de esperar la salvación y la solución de los problemas de Occidente, - señala el Patriarca caldeo -, ha tenido efectos devastadores también cuando se ha centrado en las comunidades cristianas de Oriente Medio. “La del Occidente que defiende a los cristianos en otras zonas del mundo es una cantinela que ha hecho mucho daño. Y algunos momentos de la visita de Macron a Mosul sonaban a lo mismo”, recalca el cardenal. En la ciudad mártir, el presidente Macron visitó la iglesia latina de Notre-Dame-de-l’Heure, de los padres Dominicos. “En esa circunstancia, los interlocutores de Macron eran principalmente europeos e incluso los obispos iraquíes presentes parecían ser invitados. Había una atmósfera de cordial familiaridad entre los compatriotas europeos, en contraste con la atmósfera formal y fría creada cuando el presidente francés visitó la Gran Mezquita de Al Nuri.

Algunos imanes sunitas criticaron la visita de Macron mientras se estaba produciendo. Lo que quiero decir es que nuestro primer deseo es que los cristianos que huyeron de esas tierras regresen y se queden en sus casas. Es necesario promover el restablecimiento de una convivencia armoniosa entre las diferentes comunidades étnicas y religiosas, la misma que caracterizó a Mosul en tiempos pasados. En este sentido, la visita de Macron no ayudó, fue una oportunidad perdida e incluso se arriesgó a alimentar la desconfianza entre los conciudadanos musulmanes. Lo último que pueden hacer los cristianos aquí es depositar su confianza en la política occidental. Si Francia abre un consulado en Mosul o construye un aeropuerto allí, estos no son asuntos que conciernen a los obispos o a las cosas que los obispos deben pedir a las autoridades civiles locales”.

En su viaje de dos días a Irak, Macron visitó Bagdad, Mosul y Erbil. En la capital iraquí, el presidente francés asistió a la cumbre regional organizada por el gobierno iraquí el sábado 28 de septiembre en la que participaron, entre otros, ministros de Asuntos Exteriores de Arabia Saudí, Irán y Turquía. “¡Irak no puede ser escenario de enfrentamientos regionales!”, aseguró el primer ministro iraquí Mustafa al Kadhimi en la apertura de la reunión.






Agenzia Fides
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