AMÉRICA/VENEZUELA - Los obispos se quejan de los obstáculos a las ayudas para las zonas inundadas: “la caridad no tiene límites, ni discrimina a los destinatarios”

Caracas - Los obispos de Venezuela, en un mensaje del 30 de agosto, hacen un llamamiento a las autoridades nacionales, regionales y militares para que operen “no por intereses particulares”, porque “están al servicio de todos los venezolanos”. En el mensaje denuncian el comportamiento de algunas autoridades civiles y de la Guardia Nacional que el domingo 29 de agosto impidieron el paso de parte de la ayuda humanitaria enviada a la población del estado de Mérida, afectada por fuertes lluvias.

Según datos provisionales, el mal tiempo que azotó el occidente de Venezuela en los últimos días con lluvias torrenciales, inundaciones y deslizamientos de tierra, afectó a 35.000 personas, provocó al menos 20 muertos, desaparecidos y destruyó 8.000 viviendas. En el Ángelus del domingo 29 de agosto, el Papa Francisco expresó su solidaridad con estas palabras: “Estoy cerca de la población del estado venezolano de Mérida, golpeado en los últimos días por inundaciones y deslizamientos de tierra. Rezo por los difuntos y sus familias y por los que sufren esta calamidad”.

En el comunicado de la Presidencia de la Conferencia Episcopal de Venezuela, enviado a la Agencia Fides, los obispos aseguran que lamentan y condenan “la actitud de algunas autoridades civiles, así como de la Guardia Nacional Bolivariana, que lejos de cooperar desinteresadamente, no solo han impedido el acceso a la mayor parte de las ayudas enviadas desde diversas partes del país, sino que han tenido una actitud de desprecio y ofensiva hacia los miembros de la Iglesia y otras instituciones”. Por su parte, estos aseguran que seguían las órdenes que habían recibido de sus superiores. Los obispos les instan, en nombre de las comunidades afectadas, “a cambiar de actitud y a ponerse al servicio de las instituciones que están colaborando, para que llegue rápidamente la ayuda a su destino, dando prioridad a los suministros, abriendo carreteras y promoviendo otras iniciativas a favor de la población afectada”. Todo esto, subrayan, de acuerdo con los principios de la Constitución nacional.

Los obispos reiteran su solidaridad con la población de Mérida, especialmente con los habitantes del Valle de Mocoties, afectados por estos violentos fenómenos naturales, y subrayan la pronta respuesta de la Iglesia católica y otras instituciones en la organización de los esfuerzos de socorro. “Gracias a la respuesta inmediata de tanta gente de buena voluntad, fue posible llevar ayuda de distinto tipo, desde medicinas y alimentos hasta ropa y otros bienes necesarios. La caridad no tiene límites, ni establece las condiciones para practicarla, ya que no discrimina a los destinatarios de las obras de misericordia”, señalan.

La celeridad con la que la Cáritas nacional y la diocesana han recogido las ayudas necesarias de diferentes puntos del país, subrayan los obispos, ha demostrado “la generosidad de católicos y personas de buena voluntad que, aunque en medio de una crisis que ha empobrecido a mucha gente de la nación, no dudaron en compartir lo poco y lo mucho que poseen”.

La red de Cáritas fue una de las primeras en avisar de lo que sucedía en el Valle de los Mocotíes tras las intensas lluvias que aún siguen cayendo. En la noche del lunes 23 de agosto de 2021, recuerda una nota de Cáritas Venezuela, Cáritas Mérida recibió la alerta de una Cáritas parroquial ubicada en el valle de Mocotíes sobre los daños que las fuertes lluvias habían comenzado a causar en los municipios de Ofvar, Zea y Antonio Pinto Salinas. De inmediato, la Cáritas archidiocesana de Mérida comenzó a recopilar información para elaborar un informe sobre la situación y se puso en contacto con la Cáritas nacional. En menos de 12 horas se conocía el trágico balance de muertos, desaparecidos y familias afectadas. Ya entonces la red de solidaridad había sido activada por Cáritas Mérida, Cáritas Caracas y otras diócesis, lideradas por Cáritas Venezuela.

El 25 de agosto, Cáritas Mérida junto con Ulandinos First Aid montaron una serie de centros para la recogida de alimentos no perecederos, agua potable, mantas, zapatos y ropa en buen estado, productos de higiene personal, medicamentos, mascarillas, pilas y otras fuentes alternativas de energía. Al mismo tiempo, la archidiócesis de Caracas instaló puntos de acopio en seis parroquias de la capital. El viernes 26 de agosto salieron los primeros camiones solidarios para transportar la ayuda a Mérida. El sábado 28 de agosto llegaron a su destino 38.000 litros de agua y más de 30 toneladas de ayuda recogida en Mérida, Caracas y en los demás estados donde Cáritas ha recogido víveres y enseres varios. Cáritas a nivel nacional sigue activa para ayudar, no solo a la población de Mérida, sino también a los habitantes de otras zonas afectadas por las lluvias.



Agenzia Fides
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