AMÉRICA/HAITÍ - El compromiso misionero de los camilianos: “Responder con caridad evangélica a las necesidades de las familias afectadas por el terremoto”

Puerto Príncipe - “Nuestro equipo médico está movilizado y ya está disponible para seguir acogiendo a más y más personas en sus instalaciones con el fin de brindarles la atención necesaria. Deseando resiliencia a la población haitiana, armémonos de valor y usemos nuestra inteligencia para vivir estos tiempos difíciles, cultivando la solidaridad para atender a los pacientes con dignidad y amor, según las enseñanzas de Jesús”. Así habla en una entrevista con la Agencia Fides el padre Robert Daudier, director del Hospital Saint Camille de Puerto Príncipe. El sacerdote ha explicado las actividades de asistencia material y espiritual que los misioneros camilianos están llevando a cabo tras el violento terremoto de 7,2 grados que azotó la isla caribeña el 14 de agosto.

“A las 8:30 de la mañana sentimos el impacto y huimos de nuestros hogares por precaución. Me comuniqué con mis hermanos de Jérémie, una zona cercana al epicentro del terremoto, y me dijeron que toda la zona está seriamente dañada y que viajar no es factible. En todo el sur del país hay muchos daños y aquí la población ya vivía en la miseria. Ahora con este catastrófico terremoto, la muy precaria situación de la población se ha vuelto aún más dramática. Hay muchas pérdidas de vidas humanas y graves daños en edificios e infraestructuras varias”, explica el religioso. Las víctimas, según los datos difundidos por las autoridades locales, aumentan constantemente. Se contabilizan más de 2.000 muertos, 344 desaparecidos y más de 10.000 heridos.

Los religiosos camilianos presentes en Haití, tanto en Puerto Príncipe como en Jérémie, inmediatamente tomaron medidas para ofrecer primeros auxilios. “En Jérémie nos hemos quedado casi sin alimentos, medicinas y suministros médicos para ayudar a la gente de inmediato. Los caminos están bloqueados por deslizamientos de tierra y es imposible llegar a muchos pueblos, no hay agua potable, gasolina o electricidad. La semana pasada desde el hospital Saint Camille de Puerto Príncipe un grupo de voluntarios partió con diferentes medios para llevar alimentos, medicinas, ropa y otros productos de primera necesidad a las víctimas del terremoto. También seguimos recibiendo a personas enfermas, heridas y traumatizadas de distintas zonas. Los quirófanos funcionan sin descanso”, explica el padre Daudier.

A pesar de estas dificultades, el compromiso apostólico de los camilianos continúa a través de intervenciones asistenciales. “Una vez superada la emergencia, nos pondremos a construir casas para los desplazados. Además, esperamos para septiembre dos contenedores más con alimentos, suministros médicos, medicinas y más material. Una vez más, ante una nueva emergencia, debemos acompañar a las familias en todas sus necesidades”, concluye el sacerdote.



Agenzia Fides
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