ASIA/JAPÓN - El Cardenal Filoni a los Seminaristas japoneses: anunciar el Evangelio es un acto de gran caridad

Agenzia Fides Fukuoka - La proclamación del Evangelio “es un acto de gran caridad para los hermanos que esperan una luz”. Porque promete a todos experimentar el “don extraordinario y generoso de la gracia redentora y de la misericordia”, que entró en el mundo desde que Jesús nos reveló que Dios “es un Padre generoso, de hecho, inmensamente generoso en el otorgar su gracia gratuitamente”. Este misterio de gratuidad es una “novedad gozosa” que no cae bajo los golpes de las objeciones culturales o religiosas. Y es también la fuente de toda verdadera vocación sacerdotal, dando a los sacerdotes del mañana la fuerza para perseverar en un mundo marcado por una “cultura de lo provisional”. Estos son los puntos que el Cardenal Fernando Filoni ha propuesto a los seminaristas japoneses del seminario de Fukuoka, en el encuentro que ha tenido con ellos el lunes 18 de septiembre. El encuentro con los seminaristas ha sido un momento importante del programa de visitas que el Cardenal Prefecto de la Congregación para la Evangelización de los Pueblos está realizando en Japón.
En su intervención, el cardenal ha recordado las objeciones al anuncio del Evangelio vividas en Japón: “Incluso en la famosa novela histórica el Silencio de Endo Shusaku, que ahora también es una película conocida”, ha recordado el cardenal Filoni, “está escrito que los gobernantes de la época preguntaban siempre a los misioneros la misma pregunta: ¿Por qué nos traéis una religión extranjera y nos pedís que creamos en vuestro Dios? Nosotros también tenemos una cultura y una religión que son muy nobles y dignas. ¿Qué tiene el cristianismo que no está ya contenido en la cultura del confucianismo o en la tradición sintoísta-taoísta-budista?”
El corazón de la novedad cristiana – ha comentado el prefecto de la Propaganda Fide a los seminaristas japoneses - es el anuncio de una salvación donada gratuitamente por Dios a través del misterio de la encarnación, muerte y resurrección de Cristo: “toda la humanidad, incluido el pueblo japonés – ha subrayado el cardenal Filoni - necesita este don extraordinario y generoso de gracia y misericordia redentora. En otras palabras, todo el mundo necesita esa salvación que la ley del karma no puede dar, pero que está sólo en ese Dios que Jesucristo nos ha revelado”.
A los futuros sacerdotes japoneses, el cardenal les ha recordado la gran misión de ser colaboradores de Dios en anunciar esta alegre novedad a su pueblo. Una tarea que debemos abrazar, no sólo basándonos en estrategias humanas, sino confiando en la misma Gracia que ha hecho florecer en vosotros la vocación al sacerdocio: “Es verdad - ha reconocido el Cardenal Filoni - que los sacerdotes, religiosos y vosotros como seminaristas en Japón sois pocos en número. Pero la fuerza de la sal y de la luz no proviene de la cantidad, sino de la autenticidad. Los Apóstoles eran sólo una docena, pero gracias al celo y al poder de la gracia de Cristo llevaron el mensaje de Cristo a todas partes”.
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