AMÉRICA/VENEZUELA - Elecciones regionales y municipales: “No nos quedemos en la diatriba y el conflicto, sino trabajemos para superarlos en nombre de un bien mayor”

Caracas - El domingo 21 de noviembre se celebrarán en Venezuela las elecciones regionales y municipales para elegir a los gobernadores de los 23 estados en los que se divide el territorio nacional, a los alcaldes de los 335 municipios, además de los consejeros regionales y municipales. También votan 69 comunidades indígenas, cuyos representantes votan según sus propias reglas. El 49% de los candidatos son mujeres.
La Comisión Permanente de la Conferencia Episcopal Venezolana ha publicado un mensaje titulado "Más allá de las elecciones regionales" en el que propone algunas consideraciones sobre la situación nacional y las perspectivas después de los comicios.
“Venezuela como nación está herida en su estructura humana, social e institucional – se lee al inicio del mensaje -, en gran medida como consecuencia de un modelo político autorreferencial, de vocación totalitaria, y que reiteradamente hemos caracterizado como “moralmente inaceptable” por su irrespeto, internacionalmente reconocido, de los derechos humanos, la destrucción de la estructura productiva y un empobrecimiento inédito de las grandes mayorías por falta de inversión, incentivos, seguridad jurídica y estabilidad financiera”.
Ante este panorama, continúa el texto de los obispos, “somos conscientes que el tema electoral ha provocado apatía interna en una gran mayoría del pueblo, prepotencia en una minoría, y ha llevado a una fractura de muchas opciones políticas partidistas”. “En todo caso, – continúan -, lo fundamental es no quedarse en la diatriba y el conflicto, sino encararlos y trabajar por superarlos, en aras de un bien mayor, que es un presente y un futuro más digno del pueblo venezolano, nuestra nación” . El objetivo de la consulta electoral, subrayan, “no es solo escoger un grupo de autoridades, sino enviar una señal inequívoca de determinación y compromiso con la refundación de la vida, la libertad, la justicia y la paz de 30 millones de personas”.
Además, los obispos recuerdan que “compete a cada ciudadano asumir en esta situación, la decisión de participar o no, siendo consciente de que cualquiera que sea, ésta tendrá gran incidencia en el futuro de la comunidad, la región y el país, pues estamos en un momento de particular gravedad, y, por ende, de suma importancia y trascendental responsabilidad personal, familiar y cívica ante Dios y la Patria”
Los candidatos que serán elegidos en esta situación, deberán asumir la responsabilidad de fortalecer la integración y no la exclusión, la amistad social y no el revanchismo, la creación de oportunidades y no el cierre de caminos; deberán actuar de modo que los recursos lleguen a los destinatarios y no se queden en la corrupción y la malversación; ser capaces de dialogar con todos, principalmente con los más pobres y excluidos.
Instando a evitar la denigración mutua entre adversarios políticos, los obispos recuerdan que “el bien común, norte de la política, implica un respeto y un diálogo permanente con las comunidades e instituciones sociales, inclusive si piensan distinto o son de un partido diferente al gobernante”. “Existe la posibilidad y la necesidad de que a través de este proceso comicial emerjan nuevos liderazgos sociales que tendrán que proponer nuevas alternativas al proyecto centralizador del gobierno nacional, pero también buscar caminos de encuentro para el justo desarrollo político, económico y social de las particularidades regionales y locales”.
El comunicado reitera, en su parte final, la necesidad de “una nueva y buena política donde lo más importante sea el interés por las personas, especialmente los más vulnerables, y se logre articular lo nacional con lo regional y local”. La abstención, no conduce a generar los cambios necesarios y mucho menos un voto ciego que no tenga en cuenta el análisis de la realidad vivida en la dramática situación estructural e institucional de la nación. Es necesario “recuperar lo político como lugar de participación, ejercicio de los derechos democráticos y protagonismo cívico”. “Por todo lo anterior se impone primordialmente redoblar la esperanza humana y cristiana; en la dignidad y potencialidad de todos y cada uno de los venezolanos, y en la bondad y misericordia de Dios nuestro Padre – exhortan los obispos -. Si cada uno pone lo mejor de sí, construiremos, desde el calor de los hogares, desde la solidaridad de nuestras comunidades y las tradiciones de nuestras regiones, las bases para la deseada reconstrucción nacional”.




Agenzia Fides
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