ASIA/LÍBANO - El patriarca maronita sobre los enfrentamientos de Tayyouneh: quienes defendieron “la seguridad de su entorno” no deberían convertirse en “chivos expiatorios”

Beirut - El estado, con sus instituciones, tiene la tarea de “proteger a su gente”. Y si esto no sucede de manera efectiva, quienes han defendido “su dignidad y la seguridad de su entorno” no pueden ser tratados como “chivo expiatorio”. Así habló el cardenal Béchara Boutros Raï, patriarca de la Iglesia maronita, sobre la delicada fase política por la que atraviesa el País de los Cedros, teñido de sangre después de que siete manifestantes chiítas fueran asesinados el jueves 14 de octubre en Beirut por francotiradores apostados en los tejados del barrio cristiano de Tayyouneh.

Las palabras del Patriarca, pronunciadas durante la homilía de la celebración litúrgica que presidió el domingo 24 de octubre en la sede patriarcal de Bkerké, fueron leídas por muchos medios nacionales como un apoyo implícito del cardenal libanés a quienes consideran estos hechos en Tayyouneh como un accidente fatal provocado por el intento de autodefensa de los habitantes del barrio ante los allanamientos de militantes chiítas, que llegaron del exterior con armas con la intención de intimidar. “Los que creemos en la justicia”, dijo el Patriarca, “no aceptamos que quienes defendieron su dignidad y la seguridad de su entorno se conviertan en chivos expiatorios. Estas personas defendieron el Líbano y ofrecieron miles de mártires en aras de su unidad y soberanía”.

Tras la masacre, el partido chiíta Hezbollah y sus medios afines acusaron como autores de la masacre a milicianos de las Fuerzas Libanesas, partido liderado por el líder cristiano Samir Geagea. Este rechazó las acusaciones de haber provocado “una emboscada premeditada” argumentando que algunos residentes de Ain al Remmaneh-Tayyouneh solo se habían defendieron de los milicianos chiítas “que intentaron entrar en sus casas”. En los medios de comunicación y en los análisis de algunos expertos ha comenzado a resurgir la retórica sectaria sobre las milicias comprometidas con la defensa y protección de los que están considerados como barrios cristianos de las incursiones de grupos vinculados a los partidos chiítas Hezbollah y Amal.

Tras el tiroteo, 26 personas fueron detenidas, la mayoría de ellas pertenecientes a las Fuerzas Libanesas. Sobre estas medidas judiciales, el Patriarca en su homilía pidió que las investigaciones se realicen sin “intimidaciones” y sin colocar “a una sola parte como única responsable de los hechos”.

El cardenal libanés también advirtió contra cualquier intento de utilizar la investigación de los incidentes de Tayyouneh-Ain al-Remmaneh para oscurecer y retrasar las pesquisas del juez Tarek Bitar, que ha puesto en el punto de mira a los hombres de Amal, partido chiíta dirigido por el presidente del Parlamento Nabih Berri, por sus presuntas responsabilidades penales por la explosión del puerto de Beirut del 4 de agosto de 2020.



Agenzia Fides
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