AMÉRICA/BOLIVIA - Dar la vida para no abandonar a los ancianos: el testimonio misionero de las religiosas muertas por Covid

Oruro - Tres religiosas de la Congregación de las Hermanitas de los Ancianos Desamparados , fallecieron en Bolivia a finales de septiembre a causa del Covid-19, que contrajeron en el ejercicio de su misión al cuidado de los huéspedes mayores de la Casa La Sagrada Familia .

“Las tres Hermanitas de Oruro, la Madre María Hilda Ateaga Flores , la Hermana Asunción Bravo Rivas y la Hermana Carmen Agip Sánchez , resultaron contagiadas durante su servicio de cuidado de ancianos, dando su vida para ellos, porque su preocupación constante era que estuvieran atendidos. La Madre Superiora tenía una especial dedicación. Aunque le dijeron que necesitaba ser hospitalizada para recibir tratamiento médico, dio prioridad a los ancianos. Cuando estaba al límite, acudió a urgencias, con una carga viral tan alta que ya no se podía hacer nada”, explica a la Agencia Fides la Secretaria General HAD, Sor Carmen Atán.

En los últimos dos años, la Congregación ha perdido a otras cuatro religiosas, además de los tres de Oruro, en diferentes comunidades debido al Covid-19. Las religiosas han ofrecido su vida con tal de no abandonar su misión en favor de quienes la sociedad considera “descartados”, el término que utiliza a menudo el Papa Francisco. Otras religiosas de la Congregación, ancianas o enfermas, también han fallecido a causa de Covid en los últimos dos años.

Sor Tomasa Flores Machado , residente en Callao , solía salir a buscar ayuda para sostener a los ancianos, al no tener otros recursos. Dicen que tenía un don especial para esta tarea, que dirigía a ricos y pobres, y nadie se le resistía. Sor Nubia Largo Chaparro , que vivía en Penipe , tenía una salud delicada, pero contaba con mucha fuerza y valentía. Se distinguió por haber sabido acoger en todo momento, de la mano de la Providencia de Dios, todos los acontecimientos de su vida, como este última, ver llegar a su fin su vida terrena en una edad aún joven, entregándola con plenitud.

Sor Elsa Bazán Medina , residente en González Catán , siempre se ha dedicado al cuidado de los ancianos con gran atención, sacrificio y amor. Sor María Carmen Prada Jaimes , que vivía en Naguanagua-Valencia , tenía una especial sensibilidad hacia los ancianos, y lo dio todo a favor de los que Dios le encomendó. Su superiora relata que se levantaba por la noche para ver a los más enfermos y los cuidó hasta el último día de su vida.

“Nuestra misión durante la pandemia del Covid-19 se ha seguido desarrollando con mucha generosidad, entrega y sacrificio, y en muchos casos con heroísmo, atendiendo siempre con mucha diligencia las emergencias y primeras urgencias, con lo que se han salvado muchas vidas”, explica Sor Carmen a la Agencia Fides.

“Las Hermanitas nunca han perdido de vista en todo momento a los ancianos, contagiados y no contagiados, ofreciendo compañía, ánimo y servicio religioso. Nunca dejaron de atenderlos y estar presentes en las zonas Covid de todos los hogares, siempre bien protegidas y apoyadas por los Servicios de Salud y el personal sanitario como médicos, enfermeras y auxiliares de enfermería de refuerzo”, asegura Sor Carmen Atán que expresa también un gran agradecimiento al personal sanitario “y a nuestro buen Dios ya la Santísima Virgen, que han sido nuestra fuerza. Sobre todo, esta la hemos palpado cuando no había ayuda sanitaria y el personal contratado estaba de baja. En estos casos, que fueron muy pocos, hubo que redoblar el esfuerzo”.



Agenzia Fides
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