ASIA/MYANMAR - El obispo de Myitkyina: "Basta con la violencia, que frena el desarrollo"

Myitkyina - El derramamiento de sangre que continúa en algunas partes de Myanmar "es motivo de preocupación para todos, además supone un freno al desarrollo y bloquea la construcción de un futuro sostenible": así lo manifiesta el obispo Francis Daw Tang, al frente de la diócesis de Myitkyina, en Estado Kachin, al norte de Myanmar. A través de la Agencia Fides, el obispo hace un sincero llamamiento, esperando que "la violencia y los conflictos que todavía atormentan al país se resuelvan a través del diálogo: la población de Myanmar aspira a la paz y al desarrollo El obispo recuerda que los conflictos con las minorías étnicas y la tensión entre los grupos rebeldes locales y el ejército regular se postergan desde hace décadas. "Este estado de las cosas, marcado por una condición de conflicto permanente, ha causado serios problemas a la población de todas las clases sociales, creando un gran sufrimiento entre los civiles y generando oleadas de desplazados internos", señala Mons. Tang en la entrevista con la Agencia Fides. Entre las diócesis más afectadas por la violencia y el derramamiento de sangre están las de Banmaw y Myitkyina, en el estado Kachin, y la de Lashio, en el estado Shan. Los kachin y los shan son dos de los principales grupos étnicos organizadores de rebelión - desde los días de la dictadura -, y que han luchado con el ejército birmano.
"La violencia étnica y el conflicto implacable en la región del norte de Myanmar están ejerciendo presión sobre los aspectos físicos, emocionales y psicológicos de las personas, mientras que las condiciones para garantizar el sustento, la educación y la paz en la región siguen siendo críticas", señala el obispo expresando su dolor ante esta situación.
En este contexto, la diócesis de Myitkyina está tratando de vivir el año 2020, explica Mons. Tang, "concentrándose en los desafíos para responder a las necesidades concretas de los fieles, comenzando por la salud, la educación y el desarrollo social, al mismo tiempo que se siguen desarrollando los aspectos pastorales relacionados con el crecimiento espiritual y la administración de los sacramentos".
En particular, un desafío al que se enfrenta la diócesis, es la situación que afecta a muchos jóvenes que "interrumpen sus estudios por varias razones", pero siempre vinculadas al malestar por la situación actual. La Iglesia, a través de sus trabajadores pastorales, trata de limitar este problema y "acompañarlos en el crecimiento y desarrollo de una habilidad particular, proponiendo también itinerarios de formación profesional, para que puedan tener una ocupación y una posición social en la sociedad", explica el obispo.
La diócesis de Myitkyina tiene más de 90,000 católicos repartidos en 20 parroquias, atendidos por 64 sacerdotes y 120 religiosas.


Agenzia Fides
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