ÁFRICA/SÃO TOMÉ - El obispo de Santo Tomé: "Para luchar contra la pobreza es necesario crear desarrollo y dar esperanza a la gente"

Agenzia Fides Santo Tomé - "Santo Tomé y Príncipe es un país pequeño, formado por dos islas, situado en el Golfo de Guinea, Gabón es la nación más cercana. Es un país típicamente tropical con playas, palmeras y un exuberante verdor que cubre su superficie, mientras que el mar turquesa rodea la superficie basáltica de las islas. Es, al mismo tiempo, un país pobre, donde los recursos son el turismo y el chocolate. La mayoría de la población vive de los servicios públicos y de las actividades agrícolas y de subsistencia. Es una población extremadamente joven, alrededor de 70% tiene menos de 30 años de edad". Con estas palabras mons. Manuel António Santos CMF, obispo de Santo Tomé, describió a la Agencia Fides la realidad social y eclesial del territorio. Por estos días, el cardenal Fernando Filoni, prefecto de la Congregación para la Evangelización de los Pueblos, está de visita pastoral en Santo Tomé, después de haber visitado Angola, para concluir así las celebraciones del 50º aniversario de la Conferencia Episcopal que reúne a los obispos de los dos países de lengua portuguesa .

Antigua colonia portuguesa, Santo Tomé obtuvo su independencia en 1975. Durante 16 años tuvo un régimen socialista con tendencias marxistas. En 1991 adoptó el régimen de partidos, al estilo de las democracias occidentales, con un sistema semipresidencial, con elecciones regulares y partidos alternos en el gobierno.

"El mayor drama para mí es la falta de esperanza que veo tan a menudo en la gente. La pobreza parece casi insuperable, ya que no vemos la perspectiva de un desarrollo del país que permita una vida digna a la población. ¡Los presupuestos de los distintos gobiernos han destinado alrededor del 90% de sus ingresos a la ayuda exterior! Es necesario centrarse en la mejora de la infraestructura, en el suministro de agua potable y energía a la población, en la mejora de las condiciones sanitarias, las escuelas, la formación de docentes, etc. A pesar de todo esto, Santo Tomé es un país de gente cálida y amistosa, que ha sido capaz de defender la democracia y la libertad conquistadas en 1991 y con raras situaciones de violencia", dijo el obispo.

Santo Tomé y Príncipe es un país tradicionalmente católico. De hecho, en 2014 fue puesto en marcha un programa de veinte años de preparación para el Jubileo del 500 aniversario de la fundación de la diócesis, que se celebrará en 2034. Respecto a la situación eclesial, mons. Santos explica que "la diócesis está dividida en 14 parroquias, con 12 sacerdotes . Además de las parroquias de la capital , las otras tienen, además de la sede de la parroquia, una serie de comunidades dispersas por todo el territorio parroquial, las antiguas dependencias de las "Roças" de las comunidades de productores de cacao o de pescadores. Los movimientos eclesiales tienen una gran presencia con un papel importante en la vida de las comunidades parroquiales: los laicos claretianos, los teresianos, los canosianos, la Legión de María, los scouts, los grupos de Nuestra Señora, el camino neocatecumenal.... La diócesis también tiene 5 sacerdotes diocesanos indígenas y 22 seminaristas mayores".

Ante la pobreza generalizada, "a través de Caritas, de la Santa Casa de la Misericordia, de las parroquias y de las congregaciones religiosas y con la ayuda de voluntarios laicos, la Iglesia es una presencia eficaz entre los más necesitados. Sobre todo, hemos tratado de acoger a los niños y a los ancianos, de ayudar a los jóvenes en su formación, de promover la dignidad de la mujer y de educar a los niños y a los adolescentes", destacó el obispo.

Entre los obstáculos a los que se enfrenta la Iglesia local, mons. Santos señaló la invasión de las sectas pentecostales en los últimos años, "que prometen prosperidad y liberación de todos los males, físicos y espirituales y, sobre todo, la defensa de los espíritus y hechizos malignos. Es el gran drama de este pueblo: el miedo a la peste, al mal de ojo, al hechizo. Por lo tanto, se ha hecho un gran esfuerzo para centrar la atención en la catequesis organizada y en la pastoral juvenil y familiar".

Sin embargo, la carencia económica limita también la acción de la Iglesia, que vive en la misma pobreza que la población, y sufre la falta de líderes creíbles, aceptados por el pueblo, capaces de asumir la responsabilidad de coordinar los sectores que se le confían.
Finalmente, mons. Manuel António Santos indicó a la Agencia Fides algunas perspectivas de futuro. "La pobreza, la deuda externa, la falta de un plan de desarrollo realista para el país, los intereses personales a menudo puestos por encima de los intereses del Estado, crean dificultades para ver las perspectivas futuras del país. Se necesitan líderes que sepan utilizar las capacidades y el potencial del país para crear desarrollo y dar esperanza a la población. Debemos centrarnos en la educación, la formación de profesores y buenos técnicos, y en toda una cultura de solidaridad que pueda ver más allá de los horizontes de hoy".
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