ASIA/FILIPINAS - La migración se convierte en un problema social y divide la familia

Agenzia Fides Manila – El fenómeno de la emigración en Filipinas se ha convertido en un problema social que tiene efectos negativos en la estabilidad de la institución de la familia, afirma un sacerdote que trabaja con migrantes. “Una de las realidades sociales alarmantes a las que se enfrenta nuestro país hoy es el fenómeno de la emigración que está produciendo cambios sociales y graves consecuencias en la unidad de las familias” revela a la Agencia Fides el p. Leonardo Adaptar, Director del Ministerio diocesano de migrantes de la diócesis de Cubao.
Se estima que hay aproximadamente 10,3 millones de trabajadores filipinos en el extranjero y alrededor de 3,000 personas esperanzadas salen del país todos los días para buscar una vida mejor. Los OFW son definidos como “héroes de nuestro tiempo” porque, gracias a la contribución económica que envían a su país de origen, dan un fuerte apoyo a la economía filipina.
“Sin embargo, cada vez llegan más historias negativas, relacionadas con sus problemas, con las preocupaciones de los migrantes y sus familias”, dice el p. Adaptar. “"Hoy en día existe una mayor necesidad de supervisar y acompañar a estas personas, tanto a nivel humano como pastoral, proporcionando ayuda en particular a nivel de asesoramiento legal, orientación y bienestar de los trabajadores migrantes y sus familias”, explica.
Cada una de las 86 diócesis del país tiene la tarea de ofrecer una formación específica a los migrantes y de seguir a sus familias, en colaboración con la Comisión Episcopal para la pastoral de migrantes e itinerantes, explica a Fides el hermano Dexter Ignacio, que trabaja en con el equipo de la Comisión para migrantes en Cubao.
Lo que se gana en términos económicos a través de la emigración - que es un fenómeno organizado y mediado por el Estado - resulta ser una pérdida para las familias de los OFW. Durante décadas, la tendencia de la emigración de mujeres, que son más de la mitad de los filipinos en el extranjero, ha significado que las familias han perdido la presencia de la madre. Como revelan los casos monitoreados por las Comisiones Diocesanas Católicas, los niños crecen sin una guía materna, una presencia fundamental, mientras que los esposos son tentados a tener relaciones extramatrimoniales o, peor, a abusar sexualmente de sus hijos.
“La cuestión de la migración no tiene una solución fácil con respecto a todos los problemas que se derivan de ella. La acción debe ser multisectorial e interdisciplinaria. Todos los sujetos involucrados deben comprender todo el ciclo y las consecuencias del fenómeno de la migración; es urgente la cooperación del Estado, de la sociedad civil, de la Iglesia para evitar que esto genere problemas sociales cada vez más grandes y generalizados”, concluye el p. Adaptar.
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