ASIA/MALASIA - El hospital de campaña de la Iglesia de Malasia, una ayuda para 8 millones de pobres y marginados que sufren en medio de la pandemia

Kuala Lumpur – “Los nuevos pobres en Malasia son los 8,2 millones excluidos de la asistencia social y los 21 millones que viven de los subsidios. Los nuevos pobres son el 20% de la población o los apátridas en Sabah y Semenanjung, trabajadores extranjeros, refugiados, comunidades indígenas e indocumentados y personas sin hogar. En este contexto, la Iglesia de Malasia se propone poner a disposición recursos materiales y espirituales y ofrecer ayuda humanitaria a los pobres que sufren en medio de la crisis sanitaria marcada por la pandemia de coronavirus”. Son las declaraciones a Fides de Charles Bertille, Secretario Ejecutivo de Cáritas Malasia, describiendo el compromiso de la nueva organización, una expresión de la comunidad católica en Malasia, que quiere mostrar a la nación multiétnica el rostro de una Iglesia “hospital de campaña” que se preocupa por los últimos y contribuye al bienestar de la sociedad. “Varias emergencias sociales están afectando a la sociedad malaya. Es hora de ver el rostro de los nuevos pobres, afectados por la pandemia, como tema prioritario en la misión de ayuda de la Iglesia”, subraya el secretario.

Después de una asamblea nacional celebrada online, la organización eclesial decidió centrar sus esfuerzos en llegar a los grupos más marginados de cada región, tanto en Malasia peninsular como en el Borneo malasio . Citando una investigación social titulada “Hacer visible lo invisible: rostros de la pobreza en Malasia”, publicada en abril de 2020, los miembros de Cáritas señalaron que más del 60% de los malasios dependen de los subsidios sociales del gobierno para vivir.

Otra prioridad identificada por la organización católica es la de intensificar las relaciones y la colaboración con grupos y organizaciones no gubernamentales, que operan en una red virtuosa, para sacar fruto de sus respectivas habilidades y recursos. De esta manera, se incrementará la efectividad de las intervenciones, respondiendo más rápidamente y ampliando el rango de acción, desarrollando también una mentalidad a favor del pluralismo y el compartir.

“Este compromiso está en línea con la nueva encíclica del Papa Francisco, Fratelli Tutti, que invoca una cultura de encuentro y un diálogo inclusivo y constructivo entre todos los componentes culturales de la sociedad, e invita a todas las personas de buena voluntad a construir más fraternidad y solidaridad humana”, apunta Bertille.

En un contexto multicultural como el de Malasia, la Iglesia “debe tomar conciencia de la diversidad de culturas, idiomas y necesidades locales”, continúa. Para ello, es necesario establecer estructuras eclesiales ágiles que promuevan un entorno de trabajo lo más extendido posible, según el principio de subsidiariedad. “Con el aumento de desastres naturales y crisis sociales como la provocada por el COVID-19, necesitamos desarrollar modelos de red y colaboración, empoderando a las comunidades locales, para ser una Iglesia cercana a la gente, con olor a oveja”, concluye el secretario.

La Iglesia Católica de Malasia, gracias a la recién nacida Cáritas, tiene la intención de hacer una contribución al desarrollo, la justicia, la paz y la prosperidad de la nación. En enero de 2020, la Conferencia Episcopal de Malasia, Singapur y Brunei, creó Cáritas Malasia en este país con una mayoría musulmana.

La Federación de Malasia es un país multiétnico, multicultural y multirreligioso. Su población está compuesta por casi 32,7 millones de personas, 60% musulmanas. Los católicos representan el 4% de la población.



Agenzia Fides
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