VATICANO - El cardenal Filoni en Chiang Mai: testimonio y diálogo, fundamentos de la misión de la Iglesia

Agenzia Fides Chiang Mai - El domingo 19 de mayo el cardenal Fernando Filoni, como parte de su visita pastoral al país asiático fue a Chiang Mai, en el norte de Tailandia, donde hay poblaciones tribales. Aquí se reunió con sacerdotes, religiosos, catequistas y líderes locales, y después celebró una misa en la catedral.

La diócesis de Chiang Rai fue creada el año pasado a partir del territorio de la diócesis de Chiang Mai . Esta circunstancia testimonia el crecimiento de la Iglesia en esta región y ofreció al cardenal la oportunidad de expresar el aprecio de la Congregación para la Evangelización de los Pueblos a los pastores “por la generosa contribución a la labor de evangelización, bajo la guía de obispos”, animándolos “a continuar aún más con este loable apostolado”.

“El trabajo de evangelización es una realidad única pero compleja, desarrollada de diversas maneras - destacó el cardenal en su discurso -. La dimensión pastoral de esta región incluye, ante todo, la presencia de varios grupos étnicos, ya sean tribales o indígenas, con su propia identidad. El programa de trabajo misionero implica un estudio cuidadoso y el debido respeto por las creencias, costumbres, valores culturales y tradiciones de la gente del área, a la luz de las enseñanzas cristianas. En particular, se debe tener en cuenta el ambiente budista que prevalece en esta nación”. El campo de la evangelización también se deben tener en cuenta los cambios en la sociedad, las diversas tendencias, los desafíos sociales, los patrones de pensamiento, los enfoques relativistas, los cambios en el sistema de valores sociales, la comprensión del matrimonio y la familia, el lado oscuro de las redes sociales ...

“La primera forma de evangelización es el testimonio, -reiteró el cardenal-. El testimonio de una vida cristiana es la primera e insustituible forma de misión. El diálogo interreligioso también es parte de la misión evangelizadora de la Iglesia”, continuó, afirmando que “el diálogo no está en oposición a la misión ad gentes. La Iglesia no ve conflicto entre proclamar a Cristo y participar en un diálogo interreligioso. El diálogo se convierte en un camino de la misión”. Enfatizó además la importancia del diálogo con los seguidores del budismo y con los de otras prácticas religiosas en la región. “Además el diálogo es una condición necesaria para la paz y la armonía en la sociedad y ayuda a explicar la dimensión social del mensaje del Evangelio a aquellos que no conocen a Cristo y sus enseñanzas”.

El prefecto de la Congregación para la Evangelización de los Pueblos se dirigió a los diversos grupos de trabajadores pastorales. A los sacerdotes, colaboradores de los obispos con quienes comparten la responsabilidad de la misión universal, recomendó coordinar el trabajo misionero en las parroquias, haciéndolas “lugares donde la acción misionera de la Iglesia toma una expresión concreta”. Animó a los numerosos institutos religiosos dedicados a diferentes tipos de apostolado con los que dan testimonio del amor de Dios. “La misión ad gentes de la Iglesia ofrece a mujeres consagradas, hermanos religiosos y miembros de institutos seculares unas oportunidades especiales y extraordinarias para un apostolado particularmente fructífero”, dijo.

La Congregación para la Evangelización de los Pueblos aprecia especialmente la labor de los numerosos catequistas que participan en el trabajo misionero, “porque, bajo la dirección de sus pastores, contribuyen inmensamente al trabajo de evangelización en territorios de misión”. Finalmente, agradeció a los líderes ancianos de las aldeas, “su testimonio del papel de los laicos en la actividad misionera de la Iglesia”, por su cooperación en la presentación de Cristo y en la construcción de la paz y la armonía entre las personas.

El cardenal Filoni presidió la celebración eucarística en la catedral de Chiang Mai, dedicada al Sagrado Corazón. En la homilía comentó las lecturas del día centrándose en particular en el mandamiento del amor. Recordó a las familias presentes que “tienen una importante contribución que hacer a la misión de la Iglesia”, ya que “el sacramento del matrimonio es un regalo de Dios a la humanidad para testimoniar el amor de Dios. Como marido y mujer, las parejas deben vivir este mandamiento en el contexto de una familia. Al llevar una vida ejemplar de fe y ser conscientes de su responsabilidad hacia sus hijos, los padres cristianos testifican del mandamiento del amor de Cristo”.

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