ASIA/MYANMAR - El sacerdote católico detenido por el ejército en el estado de Chin ha sido liberado y se encuentra ileso

Hakha - El padre Michael Aung Ling, sacerdote católico birmano de la diócesis de Hakha, detenido ayer por el ejército regular por sospechar que apoyaba a las fuerzas de la resistencia en la ciudad de Kanpetlet, en el estado birmano de Chin, ha sido liberado y está ileso. Según informa una fuente en la Iglesia local a la Agencia Fides, el sacerdote, sometido a un largo interrogatorio pero sin ser golpeado ni maltratado, explicó a los militares que los jóvenes de su parroquia eran alumnos del internado y fue liberado a condición de firmar un documento en el que se comprometía formalmente a no apoyar a ningún movimiento, grupo o individuo que se oponga al ejército regular.
La comunidad católica de Hakha -en el estado birmano de Chin, en el oeste de Myanmar, en la frontera con la India y Bangladesh-, que había lanzado un llamamiento y una campaña de oración por el sacerdote detenido, expresa su alivio, ya que “la Iglesia seguirá apoyando a los débiles, a los vulnerables, a los indefensos, a los desplazados, con el espíritu evangélico de la compasión, la misericordia y la caridad”, ha dicho un catequista local.
Según la información de la Agencia Fides, el p. Michael Aung Ling, párroco de la iglesia católica de San José en Kanpetlet, ha vuelto a su residencia parroquial, se encuentra bien y está bastante sereno. Da gracias a Dios por la protección recibida y dice estar agradecido a todos los que, en el momento crítico, han rezado por él y se han solidarizado pidiendo su liberación.
Mientras las fuerzas de resistencia popular que luchan contra el ejército se extienden por toda Birmania, con la consiguiente consecuencia de desplazados internos, los líderes y representantes de la comunidad católica birmana siguen llevando a cabo una labor humanitaria hacia civiles inocentes, que a veces puede confundirse con apoyo a la resistencia armada.
En el estado de Chin, donde el ejército impuso la ley marcial el 13 de mayo, continúan produciéndose intensos combates entre el Tatmadaw y las Fuerzas de Defensa de Chinlandia: debido a la violenta reacción de los militares, más de 100.000 personas se han visto obligadas a huir a la selva para buscar refugio y seguridad. Los desplazados necesitan urgentemente ayuda humanitaria, como alimentos y medicinas.



Agenzia Fides
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