AMÉRICA/CHILE - El Papa Francisco a los obispos chilenos: el clericalismo es el “enemigo” de la misión

Agenzia Fides Santiago del Chile – El “clericalismo” es una de las tentaciones que más daño le hacen al dinamismo misionero” propio de toda la iglesia. Representa “una caricatura de la vocación recibida”, y resulta una emboscada cuando los obispos y sacerdotes “pierden la conciencia de pertenecer al Pueblo de Dios como servidores y no como dueños”. Así ha descrito el Papa Francisco las connotaciones de una patología eclesial que “poco a poco va apagando el fuego profético que la Iglesia toda está llamada a testimoniar en el corazón de sus pueblos”. Lo ha puesto de relieve en el breve e intenso discurso dirigido a los obispos chilenos, con los que se ha reunido en la Catedral de Santiago del Chile a última hora de la tarde del martes 16 de enero. “El clericalismo” ha añadido el obispo de Roma, citando la Constitución dogmática conciliar Lumen Gentium “se olvida de que la visibilidad y la sacramentalidad de la Iglesia pertenece a todo el Pueblo de Dios, y no sólo a unos pocos elegidos e iluminado”. La misión apostólica - ha insistido el Sucesor de Pedro “ es de toda la Iglesia y no del cura o del obispo”. Y eliminar este aspecto propio de la vocación misionera de la iglesia “limita el horizonte, y lo que es peor, coarta todas las iniciativas que el Espíritu puede estar impulsando en medio nuestro”. El Papa también ha sugerido las formas concretas que asume el clericalismo en el condicionar las relaciones entre el clero y los demás miembros del pueblo de Dios: “Los laicos” ha dicho el obispo de Roma “no son nuestros peones, ni nuestros empleados. No tienen que repetir como «loros» lo que decimos”. Los antídotos al clericalismo – ha sugerido también el Papa Francisco – deben ser cultivados con un cuidado especial en los seminarios, durante el tiempo de formación de los futuros sacerdotes: “Los seminarios” ha dicho en este sentido el Papa Bergoglio “ deben poner el énfasis en que los futuros sacerdotes sean capaces de servir al santo Pueblo fiel de Dios, reconociendo la diversidad de culturas y renunciando a la tentación de cualquier forma de clericalismo. El sacerdote es ministro de Jesucristo: protagonista que se hace presente en todo el Pueblo de Dios”. Los sacerdotes del mañana – ha añadido el Sucesor de Pedro “deben formarse mirando al mañana: su ministerio se desarrollará en un mundo secularizado y, por lo tanto, nos exige a nosotros pastores discernir cómo prepararlos para desarrollar su misión en ese escenario concreto y no en nuestros «mundos o estados ideales”. Por ello es necesario pedir “al Espíritu Santo el don de soñar y trabajar por una opción misionera y profética que sea capaz de transformarlo todo, para que las costumbres, los estilos, los horarios, el lenguaje y toda estructura eclesial se conviertan en un cauce adecuado para la evangelización de Chile más que para una auto-preservación eclesiástica. No le tengamos miedo a despojarnos de lo que nos aparte del mandato misionero”. .
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