ASIA/MYANMAR - Llamamiento de la Iglesia y la sociedad civil: “En la diversidad étnica y religiosa, el camino es el diálogo”


Yangon (Agencia Fides) – Una auténtica paz en Mynamar pasa por “el respeto a la diversidad étnica y religiosa”. Es urgente “un verdadero proceso de paz con las minorías étnicas”, que comporta “un diálogo político nacional”, y poner en el primer lugar “la libertad de pensamiento, de conciencia y de religión”, para evitar toda forma de odio y violencia: lo afirman en un mensaje conjunto enviado a la Agencia Fides, dos altos representantes de la Iglesia y de la sociedad civil, Su Exc. Mons. Charles Maung Bo, Arzobispo de Yangon, y Benedict Rogers, activista católico de la Ong “Christian Soldiarity Wordwide”, que desde hace años vive y trabajar en Myanmar. Los dos líderes están trabajando juntos para construir un país en el que imperen los valores de la paz, la justicia, la fraternidad y los derechos humanos.

El mensaje enviado a la Agencia Fides recuerda que hace casi dos años en Myanmar, “comenzó una nueva era, que ha llevado a una mayor libertad para la sociedad civil, así como un respiro en los conflictos étnicos y más apertura del país hacia el resto del mundo. “Hay mucho que agradecer. Por primera vez en décadas, se habla de la democracia y la paz”, aunque “aún queda un largo camino por recorrer”, dice el texto, que apunta a la urgente necesidad de detener la guerra en el estado de Kachin y promover un diálogo significativo con la Organización para la Independencia Kachin (KIO).

Otro reto es el de la armonía religiosa: “El año pasado hemos sido testigos de la violencia terrible contra los musulmanes en Myanmar, a partir del estado de Rakhine, en junio de 2012. La violencia y la propaganda anti-musulmana - continúa el texto enviado a la Agencia Fides - mostraron un problema profundamente arraigado en la sociedad de Myanmar: cómo convivir con nuestras diferencias más profundas. Ninguna sociedad puede ser verdaderamente democrática, libre y en pacífica si no se respeta la diversidad política, racial y religiosa, así como la protección de los derechos humanos fundamentales de todos los individuos, independientemente de su raza, religión o sexo”.

El mensaje recuerda a los 130.000 musulmanes desplazados en el estado de Rakine, que viven en condiciones terribles y aterrorizados, pidiendo que se les trate humanamente. Los dos líderes han lanzado un llamamiento urgente al Gobierno para que “permitan a los operadores humanitarios el libre acceso a los campos de refugiados y garantice su seguridad”, pidiendo a la comunidad internacional que preste su ayuda.

El documento recuerda que “el odio y la violencia son contrarias a las enseñanzas de las grandes religiones del mundo”, incluso el budismo, que prevalece en el país, e insta a las autoridades a “tomar medidas para prevenir la propagación del odio y la intolerancia”, persiguiendo a “cualquiera que incite a la violencia”. “Hacemos un llamamiento a todos los líderes - de la política, de la religión, de los medios de comunicación, de la educación y de la sociedad civil - para que hablen claramente contra el odio religioso y la intolerancia”.

Recordando la centralidad de la libertad de conciencia y de religión, se afirma que “estos principios se aplican a todos los creyentes, sean budistas, cristianos, musulmanes, hindúes, animistas o de otras creencias”.

El texto explica que “muchos budistas tienen miedo de una posible islamización del país” y ven el progreso de una “agenda islamista” en el mundo (citando casos como Egipto, Pakistán y Siria), pero reconocen que “muchos musulmanes son víctimas de este enfoque” y de estos estereotipos.

“Y por lo tanto, en el interés de nuestros hermanos y de todo el pueblo de Myanmar, participar en un intercambio abierto, pacífico y respetuoso de las opiniones, en un proceso de diálogo entre las religiones en Myanmar es necesario ahora más que nunca, a todos los niveles”.

“La violencia, la discriminación y el odio no son soluciones. Tratar a los musulmanes en la forma en que fueron tratados en Myanmar el año pasado no es diferente de la forma en que tratan a las minorías los islamitas radicales en lugares como Pakistán o Egipto”, señalan. “El diálogo - concluye el mensaje - es esencial: conociendo al otro, y descubriendo lo que tenemos en común, podemos construir un Myanmar basado en sueños compartidos, en el respeto mutuo y la unidad en la diversidad”. (PA) (Agencia Fides 23/8/2013)



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