AMÉRICA/MÉXICO - Los asesinatos impunes de los sacerdotes son un factor de “desestabilización social”

Agenzia Fides Ciudad de México - Según el Centro Católico Multimedia , la violencia contra los sacerdotes no es una expresión directa de odio a la fe, sino un deseo de provocar “desestabilización social”. “El sacerdote y las comunidades parroquiales promueven la seguridad, la educación, los servicios de salud, los derechos humanos de los migrantes, las mujeres y los niños ...”, explica a Fides el director del CCM, el sacerdote paulino Omar Sotelo Aguilar, SSP. La Iglesia local es “una realidad que ayuda a las personas, en competencia directa con el crimen organizado”, que sabe que eliminar a un sacerdote es mucho más que eliminar a una persona, porque desestabiliza a toda una comunidad. Así es como “se establece una cultura de terror y el silencio, que es importante para el crecimiento de la corrupción y, por lo tanto, para permitir que los cárteles trabajen libremente”. El fenómeno es particularmente marcado en los estados de Guerrero, Veracruz, Michoacán, pero ahora causa alarma también en Tamaulipa, Jalisco y Guanajuato”.

“Tragedia y crisol del sacerdocio en México” es el título de un informe periodístico detrás del libro del mismo nombre y, recientemente de un documental, con el cual don Omar Sotelo Aguilar denuncia la violencia que afecta a los sacerdotes de todo el país y la impunidad casi absoluta que los rodea. En una conversación con la Agencia Fides, el religioso recuerda que “en 2018 siete sacerdotes fueron asesinados en México”.

Según lo que se ha recopilado en unos nueve años de investigaciones periodísticas que le han otorgado al Padre Sotelo el Premio Nacional de Periodismo 2017, el fenómeno está creciendo de la mano del aumento de la violencia en el país. “En los seis años de presidencia de Luis Felipe Calderón, 17 sacerdotes fueron asesinados, y en los de Enrique Peña Nieto, 26”, resume el sacerdote paulino, quien también está preocupado de que más del 80% de estos crímenes queden impunes.

El caso más llamativo es el asesinato del cardenal Juan Jesús Posadas Ocampo, ya que “después de más de 25 años no hay nadie en la cárcel por ese delito”. Nadie fue acusado de matar a dos jóvenes sacerdotes brutalmente asesinados el año pasado en la carretera Taxco-Iguala. “El documental quiere ser una voz que clama en esta terrible oscuridad”, dice el sacerdote.

Las intimidaciones son tan frecuentes que en México 26 iglesias son profanadas cada mes. “En el modus operandi habitual, los ataques contra los sacerdotes comienzan con la extorsión, después el secuestro, muy a menudo a la tortura y, en última instancia, al asesinato con una violencia especialmente brutal”, explica el padre Sotelo Aguilar. Además, es común la calumnia post mortem de los sacerdotes asesinados, para “desviar la atención” en la investigación y archivarla sin resultado. Gracias al trabajo realizado por el equipo de CCM, se informaron y publicaron las “anomalías” de parte de los investigadores y las autoridades a la hora de reabrir los archivos ya archivados. La investigación del CCM ha llevado a la intervención de la Comisión de Derechos Humanos del Parlamento y la acción del Departamento de Estado de los EE. UU. Y organizaciones internacionales.

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